domingo, 3 de julio de 2011

CORRER PARA CONTARLO

A mis amigos maratonianos:

CORRER PARA CONTARLO (Javier Serrano). Resumen:

Cuando la crudeza del invierno empieza a dar tregua, comienza la temporada nacional de maratones… Y miles de corredores se lanzan a las calles a batirse en duelo contra la mítica distancia.

Traspasar la línea de meta de un maratón es una de las sensaciones más intensas en la vida de un corredor. Sobre todo la primera vez que eso ocurre. Permanecer como espectador en la línea de meta de cualquier maratón durante 20 o 30 minutos, da igual en qué momento, es ver pasar una caravana de caras triunfantes, de gente con los brazos en alto, los ojos humedecidos en lágrimas, haciendo gestos de victoria… ¡Que sensación!. Da igual cuantos años pasen, quien termina un maratón, cada vez que lo recuerda sonríe:”Yo fui capaz de terminar un maratón”.

Y es que, indudablemente, es un logro que no esta al alcance de cualquiera. Solo hay que comprobar la curiosidad que despertamos en nuestro círculo de amistades –entre los que no corren, claro- y la cantidad de conversaciones que surgen a partir de nuestra epopeya. Pero, ¿es admiración lo que sienten por nosotros? En algunos casos, sí; en otros, no, es simple estupefacción. No nos entienden ni nos entenderán nunca. “Pero, ¿tu para que corres?” “¿Cómo que para qué corro? ¿Pero qué pregunta es esa? Esta claro…pues…no sé… para…”. Efectivamente, ni nosotros encontramos respuesta.

En vísperas de una Maratón de Madrid, un amigo me preguntó se me veía con opciones de ganar la carrera, y qué cuantos maratones había ganado en mi vida. “Eso es imposible –le dije-, yo quedaré el 500 o así, lo que quiero es hacer marca”. Eso desconcertó a mi amigo, que me dijo que “yo creía que eras bueno, y resulta que eres un matao”. Pues no, chaval, yo soy un fenómeno.

Este es el tipo de conversaciones que nos convierten en héroes autónomos y autosuficientes, no necesitamos el reconocimiento de quién no sabe de qué va esto. Ni nos entienden, ni falta que hace. Por que sabemos que somos grandes, enormes, por el hecho de cruzar esa línea de meta, de haber batido al maratón, de haber completado los 42 kilómetros y 195 metros. Unos lo hacen en 2:15, otros en 3:30, 4:45 o hasta en 6 horas. Pueden ganarte 200 tíos, o 1.000 o 10.000. Pero el día que entras en meta y por primera vez derrotas al maratón, ese día te conviertes en leyenda.

Espero que os guste, a mi me ha encantado.

Saludos. Dioni

4 comentarios:

gabri dijo...

Enorme,Maestro,enorme....

Luis Manuel Manzanedo Fernandez dijo...

Que grande es usted DON DIONISIO! y cuanta razón tiene; Creo que sólo los que alguna vez hemos tenido el honor de cruzar esa frontera de los 42Km podemos entenderle.

Anónimo dijo...

Solo agregar un comentario a lo dicho por Javier...un afrase hecha....y es que donde termina la lógica empiezan nuestras motivaciones.....no podria ser de otra manera....la gente normal...de a pie...entienden ilusionarse por otros retos más terrenales...nosotros por esta bella locura de correr cada dia....manolo

gabri dijo...

Muy bien dicho Manolo,tu si que eres grande!